Las TICs y YO , 1ª parte
Hace ya unos cuantos años,más de 10 por supuesto, la dirección de la empresa donde trabajaba me dió un teléfono imalámbrico portátil, motorola made in USA,era casi irrompible, del tamaño de uno de casa, y pesaba lo suficiente como para que enganchado al pantalón, este se te bajara hasta las rodillas. Con este aparato y desde ciertos lugares y a ciertas horas podía comunicarme vía telefónica con algunos compañeros y clientes.
Por otra parte, en cada lugar de trabajo, mi empresa montaba una pequeña oficina, con secretario incluido,en donde había siempre varios ordenadores atendidos por al menos una experta. Por supuesto nadie tocaba esos PCs salvo la experta, ni tan siquiera el jefe de obra, porque para usarlos había que ir a unos cursillos y aún así su dominio no estaba garantizado. Así que para que molestarme, si además la experta estaba para servirme, no me serviría para usar fuera del ámbito del trabajo y sobretodo mis superiores tampoco lo usaban me suponía que no fuese imprescindible para progresar en la empresa...
Pasaron unos años y me fuí dando cuenta de que mi trabajo dependía en gran medida de estos aparatos sin que supiera que servían más que para escribir papeles, y es que sólo me interesa una cosa cuando realmente pienso que me es útil o imprescindible. Un día vi como un aparejador, sentado manejando un ordenador,observaba la imagen a todo color y con todos los detalles de construción ya terminados, y además la imagen giraba en la pantalla en todas las direciones del espacio. Hoy pienso que el señoriño se dió cuenta de mi cara de asombro incauto y lució el tipo, por supuesto logró impresionarme y ese momento me quedó grabado en mi memoria para siempre: me dejó cao; un tipo de oficina conseguía mostrar en pantalla lo que yo sólo veía de forma difusa a base de fuerza de imaginación y además debía explicar con palabras y bocetos a mis operarios, no podía ser!. Tenía truco, usaba un programa informático específico, pero eso no quitaba mérito al hecho de mi ignorancia en ese campo, creo que me dejó tocado...
seguiré.
Por otra parte, en cada lugar de trabajo, mi empresa montaba una pequeña oficina, con secretario incluido,en donde había siempre varios ordenadores atendidos por al menos una experta. Por supuesto nadie tocaba esos PCs salvo la experta, ni tan siquiera el jefe de obra, porque para usarlos había que ir a unos cursillos y aún así su dominio no estaba garantizado. Así que para que molestarme, si además la experta estaba para servirme, no me serviría para usar fuera del ámbito del trabajo y sobretodo mis superiores tampoco lo usaban me suponía que no fuese imprescindible para progresar en la empresa...
Pasaron unos años y me fuí dando cuenta de que mi trabajo dependía en gran medida de estos aparatos sin que supiera que servían más que para escribir papeles, y es que sólo me interesa una cosa cuando realmente pienso que me es útil o imprescindible. Un día vi como un aparejador, sentado manejando un ordenador,observaba la imagen a todo color y con todos los detalles de construción ya terminados, y además la imagen giraba en la pantalla en todas las direciones del espacio. Hoy pienso que el señoriño se dió cuenta de mi cara de asombro incauto y lució el tipo, por supuesto logró impresionarme y ese momento me quedó grabado en mi memoria para siempre: me dejó cao; un tipo de oficina conseguía mostrar en pantalla lo que yo sólo veía de forma difusa a base de fuerza de imaginación y además debía explicar con palabras y bocetos a mis operarios, no podía ser!. Tenía truco, usaba un programa informático específico, pero eso no quitaba mérito al hecho de mi ignorancia en ese campo, creo que me dejó tocado...
seguiré.
0 comentarios